Consejos de aplicación de los hormigones refractarios


Por buena que sea la calidad de un hormigón, es imprescindible respetar escrupulosamente los consejos de aplicación para aprovechar plenamente sus prestaciones.


Preparación de los encofrados:

Encofrados de madera:
Las partes en contacto con el hormigón deberán estar perfectamente impermeabilizadas (aceite, parafina,
lámina de polietileno) para evitar que la madera absorba parte del agua de amasado.
Encofrados metálicos:
Aceitar las partes en contacto con el hormigón para facilitar el desencofrado.
ATENCIÓN:
El hormigón refractario no debe armarse. En algunos casos, pueden utilizarse fibras metálicas o
hierros de anclaje en las partes más frías de la obra. Para ello, utilizar preferentemente
acero refractario.


Preparación del hormigón refractario

Utilizar una hormigonera o una amasadora intensiva.
Amasar el producto en seco durante 30 segundos.
Añadir el agua, que deberá estar limpia y a temperatura ambiente: 15/17 litros por cada 100 kg de producto, de la
siguiente manera: 2/3 de una sola vez y el resto progresivamente para ajustar la consistencia. Detener
el amasado cuando el producto se vuelva plástico y brillante.
ATENCIÓN:
Un exceso de agua facilitará la colocación del producto, pero reducirá considerablemente su
resistencia mecánica, sobre todo después de la cocción.


Colocación del hormigón refractario:

Verter, picar con varilla o vibrar hasta que aparezca una superficie plana y brillante. No volver a humedecer ni
volver a amasar el resto de una amasada no utilizada en la media hora siguiente al amasado.

Secado:

Para evitar un secado demasiado rápido, mantener la obra húmeda durante 24 h tras el inicio del fraguado,
dejando sacos húmedos en contacto con el hormigón o regándolo ligeramente.

Desencofrado:

Puede realizarse 12 h después de la colocación del hormigón, a una temperatura ambiente de 15/20 °C

Primer encendido:

Tras el secado (48 h como mínimo), subir la temperatura en escalones de 50 °C/h hasta 600 °C

Appeler un poseur