Las diferentes calidades de fibras refractarias constituyen la materia prima para la fabricación de materiales refractarios flexibles como la manta, el papel, el cartón y los fieltros utilizados para la construcción y la reparación de equipos como estufas, chimeneas, incineradores, estufas de secado y hornos.
Estos materiales tienen una resistencia a la temperatura de 600°C a 1600°C.